La Oracion usando el Bosquejo de la Tienda De Reunion


 En el libro de Éxodo encontramos unos capítulos que si soy honesta por muchos años simplemente me salté sin prestar mucha atención, pero hoy traen mucha sabiduría a mi vida. La Tienda de Reunión era donde Moises se encontraba con Dios. Hace unos años leí un libro por un hombre llamado David Yonghi Cho fue un hombre de Dios usando por el Espíritu Santo en gran manera. Su libro, The Tabernacle Prayer, me llevo a repasar esos capítulos en Éxodo con una nueva perspectiva, pero también a orar de una nueva manera.

El bosquejo que la oración de la Tienda de Reunión es uno que hará que tu corazón arda por más comunión con Dios. Si tienes dificultad orando, este bosquejo es para ti. Si tu corazón añora poder orar de una manera eficaz que provoque la presencia de Dios, este bosquejo es para ti. Si estas cansado(a) de que tu tiempo de oración sea monótono y rutinario, este bosquejo es para ti. Pero primero, ¿por qué es necesario orar?

¿Por qué debo orar?

La oración es fundamental para la vida cristiana. ¿Cómo lo sabemos? Jesús oró en cada ocasión que pudo. Oró para alabar al Padre (Mateo 11:25). Nos enseñó a orar en Mateo 6:9. Oró por su amigo, Lazaro (Juan 11:41). Cuando su alma estaba turbada, (Juan 12:27). Oró intensamente en medio de su agonía (Lucas 22:41). ¡Incluso, oró en la cruz por aquellos que lo asesinaban! En fin, Jesús oró, y nuestra responsabilidad como sus seguidores es vivir nuestras vidas según el ejemplo que él nos dio.

Pero también, oramos por que el orar, es hablar con Dios.  ¿Alguna vez, has tenido una relación con alguien con quien nunca te has comunicado? ¿No sería una muy buena relación no? Para que una relación sea fortalecida y tenga intimidad, debe tener una buena fuente de comunicación. Esa fuente es la oración para aquellos que anhelan una relación íntima con Dios. Entonces, estén siempre alegres. Oren sin cesar, den gracias a Dios en toda ocasión por que esta es la voluntad de Dios el Padre para ustedes en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:16). Pablo nos exhorto de esta manera, no se preocupen por nada. Mas bien en oración y ruego presenten sus peticiones a Dios y denle gracias (Filipenses 4:6). Dedíquense a la oración (Colosenses 4:2). Perseveren en la oración (Romanos 12:12). El Señor esta cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan de verdad (Salmos 145:18). ¿Pero, por cuanto tiempo debo orar?

¿Qué tan larga debe ser mi oración?

 

En ninguna parte de la biblia encontraremos un requisito de cuánto tiempo es apropiado orar. ¡Incluso, la indicación es orar en todo tiempo! (Efesios 6:18). ¿Entonces, como puedo hacer esto si tengo otras responsabilidades? Nunca, dejando de orar. Por eso el bosquejo de La Tienda de Reunión para mí ha funcionado tan bien. Sin embargo, Jesús, si les cuestionó a los discípulos el por qué ni siquiera pudieron orar por una hora (Mateo 26:40). Así que la mayoría de las personas recomiendan mínimo de una hora diaria. Para mi este bosquejo de oración matutina ha servido para abrir un canal de comunicación con el Espíritu Santo que me permite estar en comunión con Él a lo largo del día.

Quédate conmigo y entremos en esta aventura de explorar la Tienda de Reunión para encontrarnos con Dios a diario.

Text Box: Entrada

A continuación, una ilustración de lo que se entiende era la Tienda de Reunión de acuerdo con Éxodo 25-30.                                  .  

 

 

 

 


 

 

 

          Entrada

 

Siguiendo el bosquejo de la Tienda de Reunión entramos en nuestra oración a Dios según la Biblia dando gracias. Salmo 100:4 dice, entrad por sus puertas en actitud de agradecimiento. Otras versiones dices, entrad por sus atrios en alabanzas. La clave es que la llave a la presencia de Dios es ser agradecido. Cuando damos gracias a Dios independientemente de las circunstancias en las que nos encontramos, abrimos un canal de comunicación con Él. Dar gracias en todo momento, dijo Pablo (1 Tesalonicenses 5:18). ¡Siempre hay algo por lo que debemos estar agradecidos!

      Altar de Sacrificios

 

En el altar de sacrificios sabemos se sacrificaban los animales que se ofrecían como sacrificios de expiación por los pecados del pueblo. Obvio, Jesús, el cordero inmolado en la cruz, fue el ultimo sacrificio necesario para la humanidad. Sin embargo, la necesidad de confesar nuestros pecados y arrepentirnos de ellos no se eliminó con la cruz. Si confesamos nuestros pecados, Él es justo y fiel para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9). Confiesen unos a otros sus pecados, para que sean sanados (Santiago 5:16). Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, alcanza la misericordia. (Proverbios 28:13). Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios. (Hechos 3:19). Así que para que podamos llegar a intimidar con Dios tenemos que confesar nuestros pecados conocidos y aun los no conocidos. En Levítico 5 Dios le advierte al pueblo de Israel que el desconocer que han pecado no los libra de las consecuencias. Por lo tanto, cuando pedimos perdón por nuestros pecados debemos ser conscientes de aquellos pecados ocultos y pedir al Espíritu Santo de Dios que nos muestre las maneras en que hemos pecado sin intención. El enemigo es astuto y en ocasiones nos hace pecar sin nosotros ni siquiera saber que lo estamos haciendo.

 


          Lavado para limpiarse

 

Para aquellos que jugaron en el lodo de niños saben lo divertido que puede ser. ¡Bueno a lo mejor solo me pareció así a mí! Pero, cuando mamá o papá se fijaban y nos llamaban una vez salíamos del lodo, ya no éramos parte del lodo. Éramos libre de seguir revolcándonos y ensuciándonos mas e incluso de caer mas al fondo. Sin embargo, aun estas sucio(a) hasta que eres limpio(a). En la Tienda de Reunión había una especie de vasija de agua, o lava manos (sin plomería) que cumplía la función de limpiar las manos de aquellos que habían presentado sacrificios por sus pecados.

En esta parte de la oración es donde pedimos al Espíritu Santo que ahora que somos perdonados por nuestros pecados nos limpie de todo residuo de maldad que pueda permanecer en nosotros. Una vida de pecado deja manchas y Él Espíritu Santo es el único con la capacidad de purificar nuestros corazones.
¿Te imaginas presentarte algún día ante un rey todo sucio(a) con trapos rotos, manchados y viejos? De ninguna manera, ¿no? Tampoco debemos hacerlo con Dios. Cuando nos estamos alistando para presentarnos ante Él, debemos cambiarnos las vestiduras, ponernos vestimenta blanca como la nieve sin manchas, (Efesios 5:27). Pablo nos recordó siempre buscar la santidad sin la cual nadie verá al Señor (Hebreos 12:14). Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes, los indecisos, purifiquen su corazón! (Santiago 4:8).

 

                 Mesa del Pan

En esta parte del bosquejo buscamos partir el pan de vida con Dios. Jesús dijo, no solo de pan vivirá el hombre, sino de la palabra que sale de la boca de Dios. (Mateo 4:4). Así, que en esta parte de tu tiempo con Dios busca tu Biblia, tu libreta/cuaderno y un lápiz y lee y estudia las escrituras. ¡En mi tiempo con Dios en las mañanas este es el momento que me levanto del suelo y le digo al Espíritu Santo, ahora tu prepara el pan mientras que yo busco el café! 😊 Entonces me siento a leer la porción de la palabra que me corresponde en ese momento. Ya sea que uses un devocional diario, que sigas la dirección de un mentor espiritual o que sigas un plan de lectura bíblica electrónico, la decisión es tuya. Lo importante es que entiendas que leer y estudiar las escrituras es otra de esas llaves que te lleva a tener una relación de intimidad con Dios. La cantidad de cristianos que oigo quejarse de que no oyen la voz de Dios, pero nunca abren sus Biblias me deja sorprendida. Dios es un Dios vivo. Es también un Dios sabio. Hace muchos años dijo todo lo que tendríamos que saber para vivir HOY una vida de su agrado. Si quieres saberlo, abre tu Biblia.

 

      Altar de Incienso

El altar de incienso debería permanecer encendido en todo momento ordenó Dios (Levítico 6:12). Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. (Apocalipsis 5:8). David, reconoció que sus oraciones eran “aroma agradable” al Señor que se levanta en el altar de su trono (Salmo 141:2). Lo mas interesante de esto es que el altar de incienso esta justo antes de la cortina que divide el lugar santo del lugar santísimo. El lugar santísimo es donde se encuentra el Sumo Sacerdote, o sea Jesús. En otras palabras, si quieres alcanzar el Arca de su Presencia debes a este punto elevar tu oración al cielo.

Arca de Su Presencia

Y esta es la mejor parte de todas, no tienes que dejarlo ahí. Una vez, presentes tus peticiones y le des espacio en silencio al Espíritu Santo para que Él también hable si así lo quiere, puedes seguir en esa comunión a lo largo del día.  Invita al Espíritu Santo a que te acompañe al trabajo, a la escuela, en lo quehaceres de la casa…. en fin, no tienes que dejarlo sentado esperando en la misma silla o rincón donde lo encontraste en la mañana. Invítalo a que te acompañe a lo largo de tú día.

Cuando invitas a Dios a que deposite el Arca de su Presencia en tu corazón esa presencia ira contigo a donde quiera que tu vaya. Es más, le das rienda suelta y control absoluto de tu vida y el Espíritu Santo se convierte en esa voz que percibes en tu espalda guiando el camino todo el día, diciéndote por aquí no, por allí sí (Isaias 30:21).

 

  


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